Imagínate que estás en el colegio, y a la hora de recreo tu mejor amigo se da cuenta de que dejó la merienda en casa. Tampoco tiene dinero para comprar algo en la cafetería. ¿Qué hacen? Entre un grupo se juntan y cada uno le da un chin de su merienda, claro. Cuando todos colaboramos para resolver una situación, es mucho más fácil encontrar solución a los problemas.

Gracias a la empatía, que es la capacidad de ponernos en el lugar de otro, y la solidaridad, que es la unión de los individuos para resolver un problema; hemos podido avanzar hasta llegar a nuestros días.

La solidaridad es un valor fundamental para los humanos. En gran parte, de ella depende la supervivencia de nuestra especie. ¿Te imaginas cómo sería el mundo si no nos ayudáramos los unos a los otros? Que exista la solidaridad implica que no estás solo, y que así como hoy ayudas a tu amigo que se quedó sin merienda, otro día que lo necesites, tu amigo también te ayudará. Sin embargo, esa no es la razón por la cual debemos ser solidarios, debemos serlo porque somos buenos, y todos estamos en este mundo juntos.

Armados con la solidaridad, podríamos acabar con el hambre, la pobreza y la desigualdad. Podríamos garantizar que todos los niños tuviesen acceso a una educación de calidad, y todos los seres humanos tuviesen una vida digna. Es por eso que el 31 de agosto de cada año la Iglesia Católica celebra el Día Mundial de la Solidaridad, para recordarnos que debemos fomentar este importante valor humano.

Otras fechas de celebración:

  • Las Naciones Unidas celebra el Día Internacional de la Solidaridad el 20 de Diciembre.
  • En Chile se celebra el 18 de agosto
  • En Paraguay se celebra el 30 de junio
  • En Argentina se celebra el 26 de agosto, celebrando el natalicio de la Madre Teresa de Calcuta.

Christian Segarra

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