El Merengue: Patrimonio dominicano para el mundo

La historia del merengue es compleja y sus orígenes no están muy claros. Lo que sí se sabe es que mencionarlo es mencionar la República Dominicana, debido a lo profundamente ligado que está a su historia y a su gente. Su nombre no parece tener relación al merengue o “suspiro” que se hace con la clara del huevo, sino que probablemente provenga de una palabra africana similar relacionada con la música y el ritmo.

El merengue no es solo el baile nacional, sino que también es uno de los bailes latinoamericanos más famosos en el mundo.Se sabe que tiene más de dos siglos de antigüedad. Existen varias teorías e historias que hablan de cómo se originó: una cuenta que Tomás Torres, un soldado dominicano durante la guerra de independencia de 1844, desertó de su puesto al quedar cojo, pensando que la batalla en la que peleaba había sido perdida. Cuenta la historia que en realidad la batalla fue ganada y que los demás soldados empezaron a bailar ridiculizándolo e imitando su “tumbao”.  Sin embargo, la teoría más aceptada es la que cuenta Fradique Lizardo: el género viene del baile cubano UPA, que contaba con una parte llamada merengue, y que llegó a nuestro país vía Puerto Rico.

En general, el merengue es una fusión de las culturas europea y africana, y rápidamente se volvió el baile más popular de la República Dominicana debido a sus pasos sencillos. La mujer y el hombre se agarran las manos y adquieren una postura parecida a la del vals. Empiezan a dar un paso al lado que se conoce como “paso de la empalizada” y van girando sobre su propio eje. Esto se llama merengue de salón, y en él la pareja no se separa. En el merengue de figura, los bailarines pueden turnarse para improvisar de manera individual pero sin soltar la mano de su pareja.

Durante la ocupación militar del 1916 – 1924, se desarrolló una versión más suave y lenta del merengue llamada pambiche, (del inglés Palm Beach) y cuyo baile consistía en una imitación de los soldados norteamericanos bailando merengue.

Al principio el merengue fue rechazado por las clases más altas debido a sus orígenes claramente africanos y a la vulgaridad de sus letras, y se realizaron varias campañas para desacreditarlo. Fue el dictador Trujillo quien lo oficializó como parte importante de la identidad nacional. Se ajustaron las letras para que fueran aptas para baile de salón y de ahí surgieron grandes éxitos como el famoso “Compadre Pedro Juan”. A partir de la conquista de las altas esferas, el merengue se consolidó como símbolo nacional.

Patrimonio de la humanidad

En el año 2016 debido a su trascendencia, tanto la música como el baile del merengue fueron declarados como Patrimonio Cultural ante la UNESCO.

Christian Segarra

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